Hiroyuki Okiura

Hiroyuki Okiura es un animador legendario que lleva en activo desde principios de los ochenta. Okiura empezó a trabajar en la industria con solo 16 años, y es considerado uno de los animadores técnicamente más adeptos junto a Toshiyuki Inoue.

Okiura es uno de los máximos exponentes de la corriente realista, y sus trabajos son conocidos por rozar un detallismo maníaco. Empezaría su carrera en el estudio Anime R, pero en la actualidad se encuentra asociado normalmente a Production I.G.

En sus inicios se especializó en el género mecha, pero más adelante empezó a desarrollar su estilo gracias a verse involucrado en la mayor parte de los proyectos realistas de finales de la década, principios de los noventa (Akira, Venus Wars, Patlabor…).

La animación de Okiura lleva el realismo al límite, haciendo pensar muchas veces que en sus trabajos usa la rotoscopia. Sus personajes tienen proporciones realistas, y el movimiento tiene peso y está perfeccionado hasta el más mínimo detalle.

No es ostentoso, no es espectacular, pero sus movimientos son tan meticulosos que se ven naturales, reales. Es un realismo idealizado, ya que cada personaje se mueve de un modo distinto, destilando su personalidad.

Además de animador, Okiura es reconocido por distintos roles que ha ido teniendo en el proceso creativo de numerosas obras. Su primer trabajo como director de animación fue en Black Magic M-66 (1986) y 6 años más tarde lograría su primer puesto como diseñador de personajes y director de animación fue en la película Hashire Melos (tenía 26 años en ese momento). En ese film empezaría a sentirse atraído por la dirección, y durante esa época también participó en Patlabor. Ahí establecería relación con Mamoru Oshii, y terminaría haciendo el diseño de personajes su película Ghost in the Shell.

Okiura fue ganando reputación dentro de Production I.G. gracias a su trabajo, y le darían la oportunidad de dirigir una película en 1999. Se trata de Jin Roh, con guión de Oshii, una película de culto entre los fans de la animación.

El intenso realismo que dotó la película confunde a muchos críticos, que muchas veces la han calificado de rotoscopiada (nota: no lo es). En unos años donde la industria del anime empezaba a ver las ventajas de la animación digital, Okiura se mantuvo firme en su deseo de usar técnicas tradicionales. Su segunda película, Una carta para Momo, se estrenó en 2012, y la película tardó 7 años en producirse.

Mientras tanto ha ido participando en múltiples proyectos como animador (básicamente películas), y también está produciendo otro film. Su trabajo más reciente, pero, es el corto Robot on the road (director, diseñador de personajes, guionista y parcialmente animador) dentro del proyecto Animator’s Expo.

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