Hisashi Mori

Hisashi Mori, pseudónimo del animador Hisashi Nakayama, es un nombre con el que desde hace una década se asocian escenas espectaculares. Al principio apenas conocido, poco a poco sus efectos especiales particulares e idiosincrásicos lo han situado en el escalón más prestigioso de la animación japonesa, junto a hombres como Shinya Ohira o Mitsuo Iso.

Su animación de carácter experimental no siempre ha sido así. Hisashi Nakayama es un animador con largo recorrido en la industria. Debutó en 1994 en Sailor Moon y usó su propio nombre hasta 2003.

Al principio seguidor de la escuela Kanada, luego se vio influenciado por el realismo de Mitsuo Iso, y tras un tiempo por fin llegó a la fase final basada en el realismo de Ohira. Aún así, el estilo más maduro de Mori rompe todas estas clasificaciones y es único, suyo.

Aunque en 2003 ya empezara a animar bajo el pseudónimo de Mori, el trabajo que lo situaría en el mapa de la animación japonesa sería en 2004, concretamente en el séptimo episodio de Samurai Seven. En este capítulo, en el que animó él solo toda la parte A, dio a conocer su nuevo estilo y logró que todas las miradas se fijaran en él.

Los personajes eran figuras aberrantes, densas, incompletas, con líneas ondulantes y protuberantes. Su movimiento era distinto a todo el resto de la serie, con ritmos extraños y propios, vivos. Era una explosión de realismo hiper-expresivo, que hasta entonces solo dos animadores japoneses se habían atrevido a dibujar, Shinji Hashimoto y Shinya Ohira, los creadores de esa corriente.

No se sabe por qué cambió el estilo ni el nombre, pero Hisashi Nakayama, que para entonces ya era conocido por ser el director de animación y diseñador de personajes de las dos películas de Digimon de Mamoru Hosoda (1999 y 2000), llevaba desde el año anterior firmando bajo el pseudónimo de Hisashi Mori. Mori, con su amigo Hiroyuki Okuno, había ido perfilando su estilo poco a poco, pero es curioso poder ver el momento exacto en que un animador cambia su estilo, y más con la presentación espectacular de Mori. Hasta 2001 sus trabajos no eran demasiado destacables y es difícil distinguirlo, y de repente dos/tres años después aparece con un estilo totalmente idiosincrásico. En 2002 ya empezó a dar muestras de su transformación en la segunda OVA de Square of the moon, dirigida por Okuno (Okuno también era el director del séptimo capítulo de Samurai Seven, es fácil asumir que su amigo estimuló a Mori para que desarrollara su nuevo estilo).

El estilo de Mori destaca por sus formas, su tempo y los efectos especiales. Mori abusa de los efectos especiales, y les da un toque propio. Para dar efectos de velocidad Mori dibuja unas líneas de velocidad en forma de sierra, y le da un movimiento que mezcla la hiperactividad de Kanada y el realismo de Ohira.

Sus movimientos se basan en el realismo como eje central, pero los toques finales exageran el movimiento para darle más protagonismo. Sus efectos se mueven extremadamente rápido, imposibilitando seguirlos con la vista, y tienen dibujos inesperados que sin apreciarlos de forma singular, refuerzan el efecto visual total.

Si detienes la escena y la analizas detenidamente cuadro a cuadro, a veces aparecen dibujos sin sentido aparente, frames de distintos colores, un cuadro con un relámpago, un destello blanco. Pero los pasas rápido, se juntan creando un movimiento exquisito. Junta capa tras capa con distintos vectores de movimiento, y se basa en el uso de colores primarios. Cada vez tiende a dar mas densidad a sus escenas. Si lo comparamos con Ohira, este ha llegado al mismo punto moviendo todos los elementos de un cuadro como un ente complejo pero al unísono, mientras que Mori usará distintos vectores y hasta distintos frames rates para mover la imagen.

La cualidad más notable de las escenas de Mori es el carácter imprevisible de los fragmentos y la runa, que no solo se dispersan en diferentes vectores, sino que también les dota de distintos tempos, colores y densidades. Esto lo logra usando trazas de lápiz junto a agrupaciones densas de formas sombreadas. Es un caos generado a partir de un cuidado detallista.

La animación de los personajes de Mori tiende a lo abstracto, y sus personajes no siguen un molde fijo. Los movimientos de Mori son ilógicos, espásticos, que se ralentizan y aceleran una vez y otro. Sus posturas son improbables, las extremidades se tuercen a su gusto, y la gente se mueve a ritmos imposibles. Es un contraste interesante, ya que a pesar que los movimientos tienen un peso realista, el tempo está más cerca de Kanada.

En 2003, la primera vez que Mori usa su pseudónimo en los créditos, es en la película Tokyo Godfathers, de Satoshi Kon. Su estilo, ya madurado, no termina de apreciarse gracias a la corrección del director de animación, por eso hasta el siguiente año no logra la fama. En 2004 Mori estaría ocupado con Samurai Seven, y volvería a reaparecer en 2005 en la película de One Piece de Mamoru Hosoda. Era el reencuentro de los dos tras unos años, y Mori volvería a trabajar para él en las películas venideras.

Uno de los puntos álgidos de su carrera, pero, es en la película de Doraemon de 2006, El dinosaurio de Nobita. Desde entonces ha participado en múltiples proyectos como Gurren Lagann, Kemonozume, Space Dandy, Zetman o One Piece film: Z.

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